lunes, 1 de octubre de 2007

Cobertura mediática


El jueves pasado me hicieron una entrevista en Telepuerto y ayer, domingo 30, se emitió un bonito reportaje sobre el proyecto "Travesía Solidaria" en el programa Andalucía sin Fronteras de Canal Sur.


Además, varios periódicos también recogieron la noticia, aquí os dejo los links.








http://www.elduende-tarifa.com/noticias/1633.html

Ahora lo importante será seguir trabajando para que no se repitan escenas de pateras naufragadas a pocos metros de la costa. Si no allí estaremos para denunciarlo.

martes, 25 de septiembre de 2007

Crónica de una travesía anunciada


Me levanté a las 7 y media y me tomé un café y un par de magdalenas. No es precisamente un desayuno para deportistas pero tenía el estómago revuelto de los nervios y de no haber dormido bien.




Me dirigí al puerto de Tarifa acompañado de mis amigos y tras las fotos de rigor con el cartel de Amnistía Internacional y de la Diputación de Cádiz de fondo, me monté en el barco de la empresa Turmares.




Antonio, el patrón, me tranquilizó diciendo que las condiciones meteorológias eran óptimas: apenas hacía viento y las mareas no eran muy fuertes. Yo sólo deseaba meterme en el agua y completar una travesía que llevaba un año entero planeando. Así que, a las 9 y cuarto del 22 de Septiembre comencé a nadar desde Isla Tarifa rumbo a Marruecos.




Mis amigos Manolo, David y Nacho me animaban desde el barco. Kim y los de la Cruz Roja me seguían en sus respectivas Zodiacs y el cámara de Canal Sur no perdía detalle. Yo sólo tenía un objetivo: seguir la bandera de Amnistía Internacional que ondeaba en la popa del barco.


Tras algunos problemas con las gafas de natación, después de un cuarto de hora cogí mi ritmo de brazada y no lo cambié en las 5 horas que estuve nadando. El patrón me advertía que iba un poco lento y que quizás no llegara a tiempo a las inmediaciones de Tánger. Según parece, alrededor de la 1 las mareas se igualan y es imposible tocar tierra aunque uno esté a 20 metros de la costa. Yo intenté acelerar un poco el ritmo pero me era imposible. En mi entrenamientos he trabajado mucho la resistencia pero nada la velocidad, así que o llegaba a este ritmo o no llegaba nunca.


Mis amigos estaban un poco preocupados también e intentaban darme ánimos para que fuera más rápido pero pronto se dieron cuenta que yo iba a piñón fijo: ni más lento ni más rápido.


A las 2 horas paré para tomar un platano y un poco de Aquarius, me encontraba bien y mi moral subió aún más cuando me dijeron que ya había pasado la mitad de la distancia. Entonces fue cuando empecé a creerme que de verdad iba a conseguirlo.


Sin embargo, nadaba y nadaba y la costa marroquí no se veía por ninguna parte: toda era una infinita mancha azul y una pequeña bandera al fondo. Las horas pasaban y yo empecé a perder la noción del tiempo y del espacio, perdí la concentración debido al cansancio, al dolor en los hombros, cuello y espalda, a la imposibilidad de ver otra cosa que no fuera agua, agua y agua. Me empecé a marear y temí sufrir un desfallecimiento, así que paré para tomar otra bebida y dije que no me encontraba bien.


Antonio, el patrón, que se nota que tiene mucha experiencia en esto, se dió cuenta de que mi malestar se debía a cuestiones psicológicas y no físicas ya que mi ritmo no había decaido, así que entre todos me animaron y me convencieron de que no quedaba nada, sólo 3500 metros. Prácticamente nada, pensé, sí, pero al menos una hora más nadando. Decidí que no me quedaba más remedio que continuar, que no podía echarme atrás ahora, y seguí y seguí, pasé las frías corrientes de las cercanías de Marruecos y casi sin darme cuenta llegué a Punta Almansa, frente a al Isla de Perejil.


Todo salió bien y aún no me lo creo. Me he dado cuenta de lo duro que debe ser atraversar el Estrecho de noche y sin seguridad. No es tan estrecho como parece.

jueves, 20 de septiembre de 2007

SÁBADO 22 A LAS 10 AM CRUZO EL ESTRECHO A NADO


Parece que por fin el tiempo acompaña y este sábado a eso de las 10 por fin podré cruzar este cachito de agua que tanto significa para muchos.

Salgo de Isla Tarifa, estáis todos invitados a despedirme desde el puerto.


Nos vemos pronto, me voy a entrenar.

¡¡Gracias por venir!!


Tras días y noches de estrés intentando que todo estuviera listo el gran CONCIERTO TRAVESÍA SOLIDARIA se celebró el pasado sábado en la Alameda de Tarifa con gran afluencia de público.


A las 8 de la tarde se instaló una mesa informativa de Amnistía Internacional a dónde acudieron muchos simpatizantes a charlar, informarse, comprar pins o camisetas como signo de apoyo a esta ONG. Mientras, yo corría de un lado a otro con el móvil en la oreja tratando de coordinar a técnicos de sonido, músicos y de montar la barra y la proyección.


A las 9 la gente se empezó a acercar, atraídos por la prueba de sonido de Kaya y Merche, que sonaba espectacular gracias a Eduardo y sus técnicos.

Empezamos a servir cervezas a este público primerizo, que aunmentó en cuanto el flamante grupo de percusión africana entró en escena.


Ellos atrayeron a más gente frente al escenario y, tras su actuación, Ana Barceló y Abdel Warzazi, portavoces de Amnistía, leyeron un comunicado en el que la frase que más se repitió fue "Los derechos humanos son para todos. Por una inmigración digna, segura y legal". Después de este emotivo discurso se presentó a Merche Corisco y empezó la fiesta.


Merche estuvo genial, demostrando que además de ser una persona estupenda también es una artista genial. Cantó temas antiguos y nuevos, moviéndose entre el rock y la poesía como sólo unos pocos saben hacer. Su banda no le va a la zaga y se nota que estuviero a gusto tocando juntos. El público disfrutó de lo lindo y fuimos muchos los que nos acercamos a felicitar a Merche por lo bien que nos había hecho sentir.


Fue entonces cuando los Kaya se subieron al escenario y pusieron a bailar a todo el mundo. Si hablo poco de este concierto es porque casi no pude escucharlo de lo ocupado que estábamos todos sirviendo cervecillas a ese público bailongo y rastafari que tanto abunda en Tarifa. Por cierto, gracias a mis camareros coleguillas Manolo, Alberto y María, sois más apañaos que un jarrillo lata.


Lo que es seguro es que la gente se divirtió y al mismo tiempo se acordó de que "Sigue habiendo sitio pa' mis hermanos africanos" como dicen los Kaya.


Muchas gracias a todos los que vinieron a escuchar el concierto y a bailar con nosotros. Muchas gracias al Ayuntamiento de Tarifa por dejarnos ese maravilloso escenario. Muchas gracias a Eduardo por montarnos ese equipo de sonido tan profesional. Muchas gracias a Abdel, Nacho, Mario, Cristobal, Milagros, Johny de Ecocenter, a Vero y Nono, a Kim, María, Manolo y Alberto, a las tiendas Malamujer, Catfun, Filou, Piratas, a la inmobiliaria Al-Andalus, a la revista Freek, a Buenas Impresiones y a todos los que nos ayudaron.


Muchas gracias por supuesto a los músicos por mojarse con Amnistía.

jueves, 13 de septiembre de 2007

CONCIERTO TRAVESÍA SOLIDARIA EN LA ALAMEDA DE TARIFA


ESTAIS TODOS INVITADOS AL CONCIERTO, GRATUITO Y SOLIDARIO, ESTE SÁBADO EN LA ALAMEDA DE TARIFA.











Alrededor de las 9 un pasacalles de percusión africana animará a los viandantes en el Paseo de la Alameda.



El acto comenzará a las 10 con la lectura de un breve comunicado por parte de uno de los portavoces de Amnistía Internacional acerca de los objetivos del evento, esto es, sensibilizar sobre el drama de la inmigración.





- A las 10.30: comenzará la música de Merche Corisco, cantautora y roquera de Madrid, que nos hará vibrar con su dulce voz y su rítmico acompañamiento de percusión.





- A las 11.30: le segurirá el concierto del grupo de reggae Kaya, con los que bailaremos al ritmo de su éxito "Las pateras".





El acto se cerrará a las 12.30 con un agradecimiento a los patrocinadores y el emplazamiento a acudir a la Travesía Solidaria del estrecho cuando se comunique la fecha exacta.





Durante los conciertos se proyectarán imágenes relacionadas con la inmigración.





Habrá una barra de bebidas con y sin alcohol y un stand informativo de Amnistía Internacional.

lunes, 10 de septiembre de 2007

Siguen llegando



74 inmigrantes, interceptados en las costas de Andalucía y Murcia
Los inmigrantes apuran el fin del verano para cruzar el Estrecho

Los inmigrantes apuran los días que quedan de buen tiempo para intentar cruzar el Estrecho. Ayer, 54 inmigrantes fueron interceptados en las costas andaluzas, en una patera en Motril (Granada) y otra en Conil (Cádiz). Además, 20 magrebíes fueron interceptados frente a Cartagena (Murcia) en la nueva ruta que están abriendo para salvar el sistema de vigilancia del Estrecho. Frente a las costas de Cabo Verde y Mauritania, la Guardia Civil interceptó a 95 inmigrantes en dos cayucos.

La patera con 32 magrebíes fue interceptada en alta mar y sus ocupantes trasladados al puerto granadino de Motril. Allí fueron asistidos por la Cruz Roja antes de pasar a disposición de la policía. De los 32 inmigrantes, tres podrían ser menores, según el servicio de emergencias 112, algo que habrá que confirmar con pruebas osteométricas (la medida de la muñeca precisa la edad con fiabilidad).
Una vez en puerto y esposados, uno de los inmigrantes grabó el momento con la cámara de su teléfono móvil. Anoche, la Guardia Civil tenía previsto zarpar de nuevo ante la posibilidad de que otra patera en la zona con más inmigrantes a bordo.
Las costas gaditanas, por otro lado, contemplaron ayer la llegada de un nuevo cayuco, que se suma al interceptado el sábado. Miembros de Salvamento Marítimo interceptaron una patera con 22 sin papeles a bordo en Cabo Roche, en el término municipal de Conil de la Frontera (Cádiz).
Además, 20 inmigrantes magrebíes llegaron anoche a la costa de Cartagena a bordo de una embarcación neumática de unos cinco metros, después de ser rescatados por Salvamento Marítimo a 38 millas de la costa. Los inmigrantes intentan llegar ahora a las costas de Murcia (mucho más lejos que Cádiz, Málaga, Granada o Almería) para evitar el sistema de vigilancia del Estrecho.
El aumento de pateras que cruzan el Mediterráneo desde el Magreb se acelera estos días por el fin del verano. Los inmigrantes apuran los últimos días claros con buena mar y sol para intentar cruzar a la Península, ya que en octubre el mal tiempo hace la travesía aún más complicada. El sábado, Salvamento Marítimo interceptó otra patera con 20 inmigrantes frente a Tarifa (Cádiz).

(Extraído de elpais.es)

sábado, 8 de septiembre de 2007

Como piedras




Tras cada naufragio de inmigrantes alguien pronuncia la misma frase: "Se hundieron como piedras". Ayer no fue una excepción. Las circunstancias de la muerte de diez magrebíes a sólo 20 metros de la costa de Canarias son muy similares a las de otros naufragios ocurridos al borde del litoral o a poca distancia de los barcos que se disponían a rescatar a los inmigrantes.

Las travesías en patera (y aún más en cayuco) son una tortura. Numerosas personas se acomodan como sardinas en lata en un espacio muy reducido. Apenas pueden mover un músculo. Las olas machacan sus huesos contra la madera de la barca una y otra vez. El salitre del mar moja sus ropas y éstas provocan rozaduras y llagas en la piel. El sol intenso les quema y les daña los ojos y el duro frío de la noche y madrugada en alta mar les provoca hipotermia.
La comida es escasa, algo de té y galletas. La mayoría de los inmigrantes apenas ha comido cuando son rescatados y se hallan en extrema debilidad. Además, son muy pocos los que saben nadar.
Es posible imaginar el desconcierto de las personas que saltaron furtivamente de la patera de ayer. Su estado de ansiedad, por temor a ser descubiertos. Su debilidad física, que apenas les permite reaccionar. El peso de sus ropas dobles y hasta triples: fuera las empapadas por el mar; debajo, otras para protegerse del frío; y aún debajo, otras más, secas, para pasar inadvertidos en tierra.
Cuando esperaban pisar tierra firme, se hundieron en el mar. Las ropas se empaparon y se convirtieron en un peso insoportable que se unió al entumecimiento y debió impedirles reaccionar. Si hubiesen sabido que bajo ellos sólo había dos metros de agua, tal vez hubieran podido llegar a la orilla. Pero no lo sabían, y eso debió de ponerles nerviosos, hacerles tragar agua e irse hasta el fondo "como piedras".
Tragedias similares han sido presenciadas varias veces por miembros de la Guardia Civil y de Salvamento Marítimo que intentaban rescatar a ocupantes de pateras o cayucos.
En 2001, por ejemplo, decenas de africanos murieron en operaciones de rescate en el mar. Los agentes lo saben y por eso las efectúan muy rápidamente, en menos de cinco o 10 minutos. Cada segundo de más juega en contra del éxito. En 2003 fallecieron al menos 37 inmigrantes a 200 metros de la costa de Rota (Cádiz).
Los barcos de rescate se acercan a las lanchas de africanos con sumo cuidado. Una vez los cascos de las dos embarcaciones están fijados, comienza la fase más delicada del rescate. Si en ese momento los inmigrantes se ponen de pie de golpe, elevan el punto de gravedad, desestabilizan la embarcación y, con ayuda del fuerte oleaje, vuelcan y caen al mar.
Los jóvenes han viajado durante más de 10 días en la misma posición. Sus huesos están machacados. Sus músculos están totalmente entumecidos, no pueden moverse. Sus ropas mojadas (a veces dos camisetas, varios jerséis y hasta un impermeable) hacen la misma labor que los plomos para un buzo y se hunden, sin apenas pronunciar una palabra o un gemido. Ni gritan, ni chapotean. No se oye nada.
En ese momento, cada segundo que avanza equivale a una vida que se pierde. Los rescatadores lanzan salvavidas, boyas y cualquier cosa que flote para salvar a los jóvenes y descienden en lanchas neumáticas para localizar a los más afortunados.
Pero a las seis de la mañana de ayer los inmigrantes estaban solos. No había nadie para socorrerlos ni flotador alguno al que asirse. Al igual que en otras ocasiones, se hundieron "como piedras".


(Extraído del país.es)

miércoles, 5 de septiembre de 2007

Polizones


A continuación transcribo un folleto informativo sobre los polizones distribuido por Amnistía Internacional. Los derechos de los que habla también serían aplicables a los migrantes que llegan a bordo de las pateras y cayucos.


¿Quiénes son?


Los polizones son personas que viajan de forma clandestina por vía marítima. En España, suelen llegar en buques de pasajeros o a bordo de buques mercantes a puertos internacionales como los de Barcelona, Valencia, Las Palmas, Cádiz, Vigo y Pasajes-Vizcaya.


Estas personas suelen verse obligadas a tomar la difícil decisión de abandonar su hogar, su comunidad, su país. Unos lo hacen porque su situación social o económica les obliga a ello. Otros dan ese paso por miedo: temen por su vida, por la de sus hijos y por la de los seres queridos, y emprenden un largo viaje en busca de protección. Huyen de violaciones de derechos humanos y necesitan una puerta abierta a la protección y la seguridad.


Todos ellos, migrantes y refugiados, necesitan que se les trate en todo momento como personas con derechos. Sin embargo, son cada vez más los gobiernos que están cerrando las puertas a los polizones.


¿Qué obstáculos encuentran?


Desde hace años Amnistía Internacional denuncia que las autoridades españolas no garantizan de forma adecuada los derechos ni identifican adecuadamente a quienes huyen de violaciones de derechos humanos.


Uno de los grandes obstáculos para los polizones son las sanciones que se imponen a las compañías navieras por transportarles. Estos gastos hacen que, a veces, el trato dado a los polizones no sea el más adecuado por parte de las compañías, capitán o tripulación. Ha habido casos, incluso, en que se les ha arrojado al mar, como el buque Wisteria.


También las autoridades españolas vulneran muchas veces los derechos de los polizones al no garantizarles su derecho a una asistencia letrada e intérprete, tal y como establece la legislación de extranjería.


En algunos casos, a pesar de que el polizón solicita asilo o huye de violaciones de derechos humanos y manifiesta su miedo a ser devuelto a su país, no se tramita su solicitud de asilo, vulnerándose la legislación internacional de refugiados.


¿Cuáles son sus derechos?


- Derecho a una asistencia letrada y a un intérprete desde la primera entrevista.


- Derecho a que las autoridades tramiten su solicitud de asilo si manifiesta temor a ser devuelto a su país por miedo a ser víctima de violaciones de derechos humanos.


- Derecho a ser tratado por la compañía, capitán, tripulación y policía con dignidad.


- Derecho a estar en condiciones de higiene adecuadas durante el tiempo que se encuentre a bordo o si es desembarcado en el puerto.


- Derecho a recibir asistencia médica si la necesita.


- Derecho a recibir protección contra el regreso forzoso a su país de origen en caso de persecución.


- Derecho a ser desembarcado si está gravemente enfermo o ha sufrido malos tratos.


- Derecho a ser desembarcado y puesto bajo custodia de las autoridades competentes en el caso de ser menor de edad y no estar acompañado.



También podéis encontrar más información en el libro "Vivir en las sombras. Una introducción a los derechos humanos de las personas migrantes" publicado por Amnistía Internacional.



lunes, 3 de septiembre de 2007

martes, 28 de agosto de 2007

Travesía Solidaria




Hace 2 años viajé a Brighton en el Reino Unido con el propósito de estudiar y trabajar. Llegué en avión y me encontré con una sociedad acostumbrada a los inmigrantes y a la diversidad, donde tu procedencia, religión o raza no son tenidas en cuenta, siempre y cuando respetes las reglas de convivencia democrática que esa misma sociedad se ha marcado. A las pocas semanas tenía trabajo, alojamiento, acceso a la sanidad y a la educación y me sentía como uno más en un país al que acababa de llegar.


Cuando hace unos meses volví a España, fui a nadar a la playa de Bolonia y me quedé sobrecogido al ver las pateras y cayucos envarados en la arena. Pensé en lo terrible que tiene que ser dejar tu país de esa manera:


Recoges tus pocas pertenencias en una mochila y te echas al mar, de noche, mirando unas luces cercanas pero sabiendo que es muy posible que nunca llegues a la otra orilla, porque el mar es caprichoso y se ha tragado ya a muchos. Pese a todo, llegas y no te encuentras un comité de bienvenida, te encuentras tiros al aire y amenazas a voz en grito, te encuentras la persecución y la huída y, si tienes suerte y escapas, encuentras un país donde mendigar trabajo, suplicar un sueldo, habitar cuchitriles y cosechar miradas de recelo.


¡Qué diferente esa experiencia de la emigración respecto a la mía!


Por eso, me propuse realizar esta "Travesía Solidaria", como homenaje a aquellos que cruzan el Estrecho de Gibraltar empujados por la necesidad, para que algún día puedan emigrar con dignidad y ser recibidos con solidaridad en Europa.


Los objetivos y metodología de esta empresa se resumen así:


Esta aventura a través del Estrecho, apoyada por Amnistía Internacional –Grupo Bahía de Cádiz- pretende defender y proteger los derechos humanos de los inmigrantes. Para ello, denunciamos la falta de agilidad de trámites burocráticos en los consulados y Embajadas europeas en los países africanos, tratamos de impedir que caiga en el olvido el sufrimiento y la tragedia de la inmigración ilegal, insistimos en la necesidad de mayor apoyo económico a los países pobres, etc.


El objetivo general de la travesía pretende ser un homenaje en memoria de la inmigración. Más concretamente, se trata de:


  • Apoyar una inmigración segura y legal en origen

  • Sensibilizar a la sociedad sobre el drama de los inmigrantes, de los refugiados políticos y de los solicitantes de asilo.

  • Presionar a la UE a tomar medidas para eliminar la pobreza causante de esta inmigración.

  • Transmitir nuestra repulsa a la vulneración de los derechos económicos y sociales de los pueblos vecinos de África

  • Reivindicar el Estrecho de Gibraltar con nexo de unión entre culturas

Metodología:


Este homenaje a la inmigración consiste en una travesía a nado desde la Isla de Tarifa a una playa de la cercanías de Tánger.
En Tarifa. se celebrará un concierto solidario en la Alameda, entrevistas con los medios de comunicación con la presencia de Amnistía Internacional y demás organizaciones no gubernamentales de defensa de los derechos de los inmigrantes de Algeciras, Tarifa y Cádiz. El día de partida, habrá medios de comunicación, locales, nacionales e internacionales, quienes que darán cobertura del acto.
En Tánger, una representación de Amnistía Internacional me recibirá a su llegada a la orilla de la Punta Cires. Estarán presentes las organizaciones no gubernamentales de defensa de los derechos humanos de Tánger, los medios de comunicación locales y nacionales.
Dada las características de la travesía a través del Estrecho de Gibraltar, ha sido necesaria la contratación de la empresa Turmares que se encargará del apoyo logístico. Dicho apoyo consistirá en un barco de grandes dimensiones que marcará el rumbo del navegante y una zodiac que irá a su lado proveyéndome de avituallamiento.


La fecha de realización será la segunda quincena de septiembre y el día exacto se concretará más adelante ya que dependerá de las condiciones atmosféricas. Todo el que quiera participar en el concierto y los actos en ambas orillas será bienvenido.

jueves, 23 de agosto de 2007

De cómo viajar en el tiempo en 15 kms.


Si nos dijeran que atravesando 15 kms de mar podríamos vivir en la España del año 2057, muchos no lo dudaríamos y nos embarcaríamos al instante en un Delorean acuático para disfrutar de las ventajas y comodidades del futuro. Algo parecido, aunque mucho más dramático, les ocurre a los inmigrantes marroquíes que se lanzan a la aventura de cruzar el estrecho. Para ellos cruzar 15 kms de agua no significa tan sólo un pequeño viaje en el espacio sino también un viaje en el tiempo de más de 50 años.


Las diferencias económicas y sociales entre España y Marruecos son mayores que las que había entre la España de hoy y la de la posguerra. Según datos del Banco Mundial, la frontera económica entre estos dos países es la mayor del mundo, no hay dos países vecinos cuyas diferencias sean tan marcadas y "no hay otra área en el mundo en la que un vecino pueda tener más interés en desplazarse al territorio del otro en busca de un mejor horizonte de vida." (Ver http://www.elmundo.es/papel/2004/10/11/mundo/1703688.html )


Para los amantes de los datos, ahí van unos cuantos escalofriantes:


Marruecos tiene una renta per cápita de 1300 dólares, aún inferior a los 2500 que tenía España en 1950. Ahora la renta española es de 17000 dólares, 13 veces mayor que la marroquí.


En España mueren cinco de cada mil niños menores de cinco años. En Marruecos, 43. Estos niveles de mortandad infantil no se dan en España desde principios de siglo.


La esperanza de vida (68,4 años) es diez años inferior a la española aunque algo superior a los 62 años de media que vivía un español en los años 50.


Y la falta de educación, tal vez lo más preocupante, alcanza casi al 50% de la población que no sabe leer ni escribir, lo que los convierte en víctimas fáciles de las quimeras que les venden las mafias. Esa tasa de analfabetismo se daba en España en el siglo XIX.


La responsabilidad del régimen marroquí en la pobreza de su pueblo (más de 7 millones de pobres en un país de 28 millones de habitantes) es evidente, ya que no ha sabido modernizar a una anquilosada sociedad que se mueve todavía en pautas medievales. Sin embargo, no debemos olvidarnos de la parte de responsabilidad que corresponde a las potencias colonizadoras europeas que sólo miraron a África para explotarla y que ahora le tratan de imponer los destructores modelos de vida y consumo occidentales. Desde luego, en Marruecos y el resto de África se vive ahora peor que hace 500 años. Quién pudiera viajar en el tiempo sin temor a ahogarse...


Mañana le daremos más vueltas al tema del colonialismo con un ejemplo bastante espectacular aunque desconocido: la ciudad perfecta de Touba en el Senegal del santón Bamba.


martes, 21 de agosto de 2007

Pateras en la playa de Bolonia





Cosmonautas

Cosmonautas son los que navegan por el universo, los que creen en un cosmos sin fronteras, los que creen en la unidad de los hombres.

A estos viajantes del infinito van dedicadas estas páginas cuyo primer propósito es dar a conocer un viaje, corto en la distancia, pero largo y costoso en muchos aspectos. Me refiero a los 18 kms que separan Tarifa de Tánger y que cruzaré nadando, si las circunstancias lo permiten, a finales de septiembre de 2007.

Realizo este viaje con la colaboración de Amnistía Internacional y nuestro propósito es dar a conocer el sufrimiento y las dificultades de los inmigrantes y refugiados políticos que se ven obligados a realizar peligrosas travesías marítimas para conservar la vida.

El estrecho de Gibraltar separa, o une, el sur de Europa con el norte de África. Es una fina franja de agua de menos de 15 kms pero cruzarla significa la vida o la muerte para muchas personas.
Cuando tantas personas deciden jugarse la vida en un viaje que les ofrece muy pocas garantías de éxito, lo primero que cabe preguntarse es ¿por qué?

Desde aquí intentaremos buscar un atisbo de solución. Os animo a participar.