lunes, 1 de octubre de 2007

Cobertura mediática


El jueves pasado me hicieron una entrevista en Telepuerto y ayer, domingo 30, se emitió un bonito reportaje sobre el proyecto "Travesía Solidaria" en el programa Andalucía sin Fronteras de Canal Sur.


Además, varios periódicos también recogieron la noticia, aquí os dejo los links.








http://www.elduende-tarifa.com/noticias/1633.html

Ahora lo importante será seguir trabajando para que no se repitan escenas de pateras naufragadas a pocos metros de la costa. Si no allí estaremos para denunciarlo.

martes, 25 de septiembre de 2007

Crónica de una travesía anunciada


Me levanté a las 7 y media y me tomé un café y un par de magdalenas. No es precisamente un desayuno para deportistas pero tenía el estómago revuelto de los nervios y de no haber dormido bien.




Me dirigí al puerto de Tarifa acompañado de mis amigos y tras las fotos de rigor con el cartel de Amnistía Internacional y de la Diputación de Cádiz de fondo, me monté en el barco de la empresa Turmares.




Antonio, el patrón, me tranquilizó diciendo que las condiciones meteorológias eran óptimas: apenas hacía viento y las mareas no eran muy fuertes. Yo sólo deseaba meterme en el agua y completar una travesía que llevaba un año entero planeando. Así que, a las 9 y cuarto del 22 de Septiembre comencé a nadar desde Isla Tarifa rumbo a Marruecos.




Mis amigos Manolo, David y Nacho me animaban desde el barco. Kim y los de la Cruz Roja me seguían en sus respectivas Zodiacs y el cámara de Canal Sur no perdía detalle. Yo sólo tenía un objetivo: seguir la bandera de Amnistía Internacional que ondeaba en la popa del barco.


Tras algunos problemas con las gafas de natación, después de un cuarto de hora cogí mi ritmo de brazada y no lo cambié en las 5 horas que estuve nadando. El patrón me advertía que iba un poco lento y que quizás no llegara a tiempo a las inmediaciones de Tánger. Según parece, alrededor de la 1 las mareas se igualan y es imposible tocar tierra aunque uno esté a 20 metros de la costa. Yo intenté acelerar un poco el ritmo pero me era imposible. En mi entrenamientos he trabajado mucho la resistencia pero nada la velocidad, así que o llegaba a este ritmo o no llegaba nunca.


Mis amigos estaban un poco preocupados también e intentaban darme ánimos para que fuera más rápido pero pronto se dieron cuenta que yo iba a piñón fijo: ni más lento ni más rápido.


A las 2 horas paré para tomar un platano y un poco de Aquarius, me encontraba bien y mi moral subió aún más cuando me dijeron que ya había pasado la mitad de la distancia. Entonces fue cuando empecé a creerme que de verdad iba a conseguirlo.


Sin embargo, nadaba y nadaba y la costa marroquí no se veía por ninguna parte: toda era una infinita mancha azul y una pequeña bandera al fondo. Las horas pasaban y yo empecé a perder la noción del tiempo y del espacio, perdí la concentración debido al cansancio, al dolor en los hombros, cuello y espalda, a la imposibilidad de ver otra cosa que no fuera agua, agua y agua. Me empecé a marear y temí sufrir un desfallecimiento, así que paré para tomar otra bebida y dije que no me encontraba bien.


Antonio, el patrón, que se nota que tiene mucha experiencia en esto, se dió cuenta de que mi malestar se debía a cuestiones psicológicas y no físicas ya que mi ritmo no había decaido, así que entre todos me animaron y me convencieron de que no quedaba nada, sólo 3500 metros. Prácticamente nada, pensé, sí, pero al menos una hora más nadando. Decidí que no me quedaba más remedio que continuar, que no podía echarme atrás ahora, y seguí y seguí, pasé las frías corrientes de las cercanías de Marruecos y casi sin darme cuenta llegué a Punta Almansa, frente a al Isla de Perejil.


Todo salió bien y aún no me lo creo. Me he dado cuenta de lo duro que debe ser atraversar el Estrecho de noche y sin seguridad. No es tan estrecho como parece.

jueves, 20 de septiembre de 2007

SÁBADO 22 A LAS 10 AM CRUZO EL ESTRECHO A NADO


Parece que por fin el tiempo acompaña y este sábado a eso de las 10 por fin podré cruzar este cachito de agua que tanto significa para muchos.

Salgo de Isla Tarifa, estáis todos invitados a despedirme desde el puerto.


Nos vemos pronto, me voy a entrenar.

¡¡Gracias por venir!!


Tras días y noches de estrés intentando que todo estuviera listo el gran CONCIERTO TRAVESÍA SOLIDARIA se celebró el pasado sábado en la Alameda de Tarifa con gran afluencia de público.


A las 8 de la tarde se instaló una mesa informativa de Amnistía Internacional a dónde acudieron muchos simpatizantes a charlar, informarse, comprar pins o camisetas como signo de apoyo a esta ONG. Mientras, yo corría de un lado a otro con el móvil en la oreja tratando de coordinar a técnicos de sonido, músicos y de montar la barra y la proyección.


A las 9 la gente se empezó a acercar, atraídos por la prueba de sonido de Kaya y Merche, que sonaba espectacular gracias a Eduardo y sus técnicos.

Empezamos a servir cervezas a este público primerizo, que aunmentó en cuanto el flamante grupo de percusión africana entró en escena.


Ellos atrayeron a más gente frente al escenario y, tras su actuación, Ana Barceló y Abdel Warzazi, portavoces de Amnistía, leyeron un comunicado en el que la frase que más se repitió fue "Los derechos humanos son para todos. Por una inmigración digna, segura y legal". Después de este emotivo discurso se presentó a Merche Corisco y empezó la fiesta.


Merche estuvo genial, demostrando que además de ser una persona estupenda también es una artista genial. Cantó temas antiguos y nuevos, moviéndose entre el rock y la poesía como sólo unos pocos saben hacer. Su banda no le va a la zaga y se nota que estuviero a gusto tocando juntos. El público disfrutó de lo lindo y fuimos muchos los que nos acercamos a felicitar a Merche por lo bien que nos había hecho sentir.


Fue entonces cuando los Kaya se subieron al escenario y pusieron a bailar a todo el mundo. Si hablo poco de este concierto es porque casi no pude escucharlo de lo ocupado que estábamos todos sirviendo cervecillas a ese público bailongo y rastafari que tanto abunda en Tarifa. Por cierto, gracias a mis camareros coleguillas Manolo, Alberto y María, sois más apañaos que un jarrillo lata.


Lo que es seguro es que la gente se divirtió y al mismo tiempo se acordó de que "Sigue habiendo sitio pa' mis hermanos africanos" como dicen los Kaya.


Muchas gracias a todos los que vinieron a escuchar el concierto y a bailar con nosotros. Muchas gracias al Ayuntamiento de Tarifa por dejarnos ese maravilloso escenario. Muchas gracias a Eduardo por montarnos ese equipo de sonido tan profesional. Muchas gracias a Abdel, Nacho, Mario, Cristobal, Milagros, Johny de Ecocenter, a Vero y Nono, a Kim, María, Manolo y Alberto, a las tiendas Malamujer, Catfun, Filou, Piratas, a la inmobiliaria Al-Andalus, a la revista Freek, a Buenas Impresiones y a todos los que nos ayudaron.


Muchas gracias por supuesto a los músicos por mojarse con Amnistía.

jueves, 13 de septiembre de 2007

CONCIERTO TRAVESÍA SOLIDARIA EN LA ALAMEDA DE TARIFA


ESTAIS TODOS INVITADOS AL CONCIERTO, GRATUITO Y SOLIDARIO, ESTE SÁBADO EN LA ALAMEDA DE TARIFA.











Alrededor de las 9 un pasacalles de percusión africana animará a los viandantes en el Paseo de la Alameda.



El acto comenzará a las 10 con la lectura de un breve comunicado por parte de uno de los portavoces de Amnistía Internacional acerca de los objetivos del evento, esto es, sensibilizar sobre el drama de la inmigración.





- A las 10.30: comenzará la música de Merche Corisco, cantautora y roquera de Madrid, que nos hará vibrar con su dulce voz y su rítmico acompañamiento de percusión.





- A las 11.30: le segurirá el concierto del grupo de reggae Kaya, con los que bailaremos al ritmo de su éxito "Las pateras".





El acto se cerrará a las 12.30 con un agradecimiento a los patrocinadores y el emplazamiento a acudir a la Travesía Solidaria del estrecho cuando se comunique la fecha exacta.





Durante los conciertos se proyectarán imágenes relacionadas con la inmigración.





Habrá una barra de bebidas con y sin alcohol y un stand informativo de Amnistía Internacional.

lunes, 10 de septiembre de 2007

Siguen llegando



74 inmigrantes, interceptados en las costas de Andalucía y Murcia
Los inmigrantes apuran el fin del verano para cruzar el Estrecho

Los inmigrantes apuran los días que quedan de buen tiempo para intentar cruzar el Estrecho. Ayer, 54 inmigrantes fueron interceptados en las costas andaluzas, en una patera en Motril (Granada) y otra en Conil (Cádiz). Además, 20 magrebíes fueron interceptados frente a Cartagena (Murcia) en la nueva ruta que están abriendo para salvar el sistema de vigilancia del Estrecho. Frente a las costas de Cabo Verde y Mauritania, la Guardia Civil interceptó a 95 inmigrantes en dos cayucos.

La patera con 32 magrebíes fue interceptada en alta mar y sus ocupantes trasladados al puerto granadino de Motril. Allí fueron asistidos por la Cruz Roja antes de pasar a disposición de la policía. De los 32 inmigrantes, tres podrían ser menores, según el servicio de emergencias 112, algo que habrá que confirmar con pruebas osteométricas (la medida de la muñeca precisa la edad con fiabilidad).
Una vez en puerto y esposados, uno de los inmigrantes grabó el momento con la cámara de su teléfono móvil. Anoche, la Guardia Civil tenía previsto zarpar de nuevo ante la posibilidad de que otra patera en la zona con más inmigrantes a bordo.
Las costas gaditanas, por otro lado, contemplaron ayer la llegada de un nuevo cayuco, que se suma al interceptado el sábado. Miembros de Salvamento Marítimo interceptaron una patera con 22 sin papeles a bordo en Cabo Roche, en el término municipal de Conil de la Frontera (Cádiz).
Además, 20 inmigrantes magrebíes llegaron anoche a la costa de Cartagena a bordo de una embarcación neumática de unos cinco metros, después de ser rescatados por Salvamento Marítimo a 38 millas de la costa. Los inmigrantes intentan llegar ahora a las costas de Murcia (mucho más lejos que Cádiz, Málaga, Granada o Almería) para evitar el sistema de vigilancia del Estrecho.
El aumento de pateras que cruzan el Mediterráneo desde el Magreb se acelera estos días por el fin del verano. Los inmigrantes apuran los últimos días claros con buena mar y sol para intentar cruzar a la Península, ya que en octubre el mal tiempo hace la travesía aún más complicada. El sábado, Salvamento Marítimo interceptó otra patera con 20 inmigrantes frente a Tarifa (Cádiz).

(Extraído de elpais.es)

sábado, 8 de septiembre de 2007

Como piedras




Tras cada naufragio de inmigrantes alguien pronuncia la misma frase: "Se hundieron como piedras". Ayer no fue una excepción. Las circunstancias de la muerte de diez magrebíes a sólo 20 metros de la costa de Canarias son muy similares a las de otros naufragios ocurridos al borde del litoral o a poca distancia de los barcos que se disponían a rescatar a los inmigrantes.

Las travesías en patera (y aún más en cayuco) son una tortura. Numerosas personas se acomodan como sardinas en lata en un espacio muy reducido. Apenas pueden mover un músculo. Las olas machacan sus huesos contra la madera de la barca una y otra vez. El salitre del mar moja sus ropas y éstas provocan rozaduras y llagas en la piel. El sol intenso les quema y les daña los ojos y el duro frío de la noche y madrugada en alta mar les provoca hipotermia.
La comida es escasa, algo de té y galletas. La mayoría de los inmigrantes apenas ha comido cuando son rescatados y se hallan en extrema debilidad. Además, son muy pocos los que saben nadar.
Es posible imaginar el desconcierto de las personas que saltaron furtivamente de la patera de ayer. Su estado de ansiedad, por temor a ser descubiertos. Su debilidad física, que apenas les permite reaccionar. El peso de sus ropas dobles y hasta triples: fuera las empapadas por el mar; debajo, otras para protegerse del frío; y aún debajo, otras más, secas, para pasar inadvertidos en tierra.
Cuando esperaban pisar tierra firme, se hundieron en el mar. Las ropas se empaparon y se convirtieron en un peso insoportable que se unió al entumecimiento y debió impedirles reaccionar. Si hubiesen sabido que bajo ellos sólo había dos metros de agua, tal vez hubieran podido llegar a la orilla. Pero no lo sabían, y eso debió de ponerles nerviosos, hacerles tragar agua e irse hasta el fondo "como piedras".
Tragedias similares han sido presenciadas varias veces por miembros de la Guardia Civil y de Salvamento Marítimo que intentaban rescatar a ocupantes de pateras o cayucos.
En 2001, por ejemplo, decenas de africanos murieron en operaciones de rescate en el mar. Los agentes lo saben y por eso las efectúan muy rápidamente, en menos de cinco o 10 minutos. Cada segundo de más juega en contra del éxito. En 2003 fallecieron al menos 37 inmigrantes a 200 metros de la costa de Rota (Cádiz).
Los barcos de rescate se acercan a las lanchas de africanos con sumo cuidado. Una vez los cascos de las dos embarcaciones están fijados, comienza la fase más delicada del rescate. Si en ese momento los inmigrantes se ponen de pie de golpe, elevan el punto de gravedad, desestabilizan la embarcación y, con ayuda del fuerte oleaje, vuelcan y caen al mar.
Los jóvenes han viajado durante más de 10 días en la misma posición. Sus huesos están machacados. Sus músculos están totalmente entumecidos, no pueden moverse. Sus ropas mojadas (a veces dos camisetas, varios jerséis y hasta un impermeable) hacen la misma labor que los plomos para un buzo y se hunden, sin apenas pronunciar una palabra o un gemido. Ni gritan, ni chapotean. No se oye nada.
En ese momento, cada segundo que avanza equivale a una vida que se pierde. Los rescatadores lanzan salvavidas, boyas y cualquier cosa que flote para salvar a los jóvenes y descienden en lanchas neumáticas para localizar a los más afortunados.
Pero a las seis de la mañana de ayer los inmigrantes estaban solos. No había nadie para socorrerlos ni flotador alguno al que asirse. Al igual que en otras ocasiones, se hundieron "como piedras".


(Extraído del país.es)